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La Escuela Chilena de Grafología, nace en el año 2004, como respuesta a las críticas coherentes que recibe la Grafología como pseudociencia. La fundadora de esta escuela es Evelyn Isabel Aguilera Arce, Perito Grafólogo y Perito Calígrafo Documentólogo.
Las bases de la escuela se fundamentan en:
Estos tres criterios engloban la esencia de la Escuela, la cual tiene un enfoque netamente pericial, entendiendo a éste como aquel que permite un manejo experto y científico de la disciplina que implica el análisis de la morfología de trazado.
La Grafología es catalogada por muchos como una ciencia, no obstante, para la Escuela Chilena de Grafología esta definición no refleja sus alcances reales. Para esta línea, la Grafología es una técnica, ya que involucra un conjunto de procedimientos que tienen como fin último dar respuesta a un fenómeno conductual.
Si bien el concepto “Ciencia”, es definido por la Real Academia como un “Conjunto de conocimientos obtenidos mediante la observación y el razonamiento, sistemáticamente estructurados y de los que se deducen principios y leyes generales”, no es posible decir con potestad que Grafología es Ciencia, puesto que aunque ésta esté constituida por un conjunto de conocimientos, mediante observación y razonamiento y se puedan extraer principios y leyes generales, ésta es concretamente una rama de las Ciencias Sociales, específicamente de la Psicología. Recordemos que “Psicología” es la “Ciencia que estudia los procesos mentales en personas y en animales” y ésta se vale de una serie de técnicas. Una de esas técnicas se llama Grafología, la cual se rige bajo las mismas leyes de todas las otras técnicas proyectivas y neurociencias.
Lo anterior, es el primer paso diferenciador de esta Escuela, el acotar la definición y alcance de la disciplina grafológica como “Técnica”. Con ésto se da respuesta a una de las mayores críticas que recibe en este aspecto, siendo catalogada como pseudociencia.
Por otra parte, un segundo aspecto diferenciador de la Escuela Chilena de Grafología es considerar que el grafólogo, no tiene la competencia de interpretar resultados, por cuanto, este procedimiento es el que puede permitir un vicio dramático en los resultados. Tanto es así, que incluso autores connotados en Grafología, ante un mismo elemento gráfico lo interpretan de manera diferente e incluso antagónica, condición que da pie a una segunda crítica general del sistema: “Vaguedad en el Diagnóstico”, lo que indica que uno de los puntos más débiles de esta disciplina es la facilidad con la que el grafólogo puede alterar las reglas de inferencia a fin de arribar al diagnóstico que considera más probable de coincidir con la realidad esperable.
Ante este cuestionamiento, que la Escuela Chilena de Grafología reconoce como cierto, postula que lo que genera tal vaguedad es el factor interpretacional, lo que permite que diferentes analistas, aun cuando gocen de los mismos factores gráficos diagnostiquen cosas diferentes.
Según esta línea, el grafólogo sólo puede describir correlaciones conductuales basadas en la lectura coherente de la morfología del grafismo, la que a su vez debe tener un sustrato semiológico o que esté validado por investigaciones serias, tal que la descripción del factor NUNCA implique un juicio moral, parcial e interpretativo. Para que esto se haga efectivo, la Escuela Chilena de Grafología ha depurado los significados conductuales de toda expresión gráfica existente (alrededor de 600 factores), eximiéndola de todas las interpretaciones personales de autores y ha dejado sólo aquello criterios que se aplican a todo evento.
El tercer aspecto diferenciador de esta corriente, son sus metodologías de análisis, las cuales están construidas, siguiendo los lineamientos de la Metodología de la Investigación en relación a la construcción de modelos evaluativos, los cuales DEBEN ASEGURAR “Reproducibilidad” en los resultados; motivo que normalmente en otras líneas grafológicas no se asegura y es lo que genera las críticas efectivas que el sistema grafológico recibe: Particularmente susceptible al Efecto Barnum, no cumplimiento del método Doble Ciego, carencia absoluta de estandarización, empleo de pensamiento alegórico.
La Escuela Chilena de Grafología ante estas críticas se ve en la obligación de reformular los procedimientos antiguos por unos nuevos, los cuales además de estar patentados, son viables metodológicamente, no son susceptibles al Efecto Barnum, cumplen cabalmente con el método Doble Ciego, permiten estandarización en la recolección y lectura de datos y no permiten el pensamiento alegórico. Éstos han sido aplicado con gran éxito en diferentes escenarios forenses, laborales y vocacionales. Algunos de sus métodos de análisis son: